Teatro Cervantes, Málaga, 20:40 horas. Sentada en mi butaca, da comienzo el concierto de Echo & the Bunnymen, con unos acordes de guitarra que me suenan a rock gótico, y un aplauso generalizado y enérgico. Daba comienzo, ayer, el cuarto concierto que veo en toda mi vida estando sentada.
A veces es extraño disfrutar de la música casi sin moverse… Con algunos sonidos el cuerpo parece irse solo, como si nosotros no fuéramos dueños de nuestros músculos, y por su cuenta generasen movimientos que a veces incluso llegan a ser raros o patéticos… La música se nos mete dentro y nos hace agitarnos, girar, saltar…
Pero desde un patio de butacas todo es diferente. Uno se reprime lo que puede, y con un leve movimiento de cabeza, o como mucho un movimiento rítmico de los dedos siguiendo los bajos o los ritmos de la batería, se escucha un conciertazo como el de ayer, dejando la música fluir y atrapar nuestros sentidos. Temazos como “Rescue”, “The Cutter” o “Lips Like Sugar” dejaron en mi cuerpo, casi inmóvil, la sensación de estar presenciando algo divino. Algún que otro pelillo de mi cuerpo se ponía de punta con ciertos sonidos, y la piel de gallina representaba con detalle emociones sólo alcanzadas con algunos ritmos y melodías.
Y es que por algún lado ha de salir tanta emoción. Ahora, con la sensación en el cuerpo de ser afortunada por poder disfrutar de estas cosas, esperaré a que llegue el día 7 de febrero, cuando, si no pasa nada extraño antes, podré disfrutar del concierto de De/Vision en Madrid.
La música en directo es mi droga, y estoy enganchada del todo.





Sara says:
Sé a lo que te refieres,yo tambien estuve ayer en el concierto,y cuesta reprimirse cuando tienes delante a un grupo que te hace vibrar,te dan ganas de bailar..Para mí fue magico,uno de los mejores que he visto,como entre otros los de Nick Cave o The Mission,espero que éstos tampoco tarden en volver.Un saludo